domingo, 10 de diciembre de 2017

DOMINGO III DE ADVIENTO: LECTURAS

DOMINGO III DE ADVIENTO
PRIMERA LECTURA
Is 61, 1-2a. 10-11
Desbordo de gozo con el Señor
Lectura del libro de Isaías.

L Espíritu del Señor está sobre mí, 
porque el Señor me ha ungido.
Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres,
para curar los corazones desgarrados,
proclamar la amnistía a los cautivos,
y a los prisioneros la libertad;
para proclamar un año de gracia del Señor.
Desbordo de gozo en el Señor,
y me alegro con mi Dios:
porque me ha puesto un traje de salvación,
y me ha envuelto con un manto de justicia,
como novio que se pone la corona,
o novia que se adorna con sus joyas.
Como el suelo echa sus brotes,
como un jardín hace brotar sus semillas,
así el Señor hará brotar la justicia
y los himnos ante todos los pueblos. 
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Lc 1, 46-48. 49-50. 53-54  (R∫.: Is 61, 10b)
R∫. Me alegro con mi Dios.

R∫. Proclama mi alma la grandeza del Señor, 
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; 
porque ha mirado la humildad de su esclava. 
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones. R∫.

R∫. Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: 
su nombre es santo, 
su misericordia llega a sus fieles 
de generación en generación. R∫.

R∫. A los hambrientos los colma de bienes 
y los ricos los despide vacíos. 
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia. R∫.
SEGUNDA LECTURA
1 Tes 5, 16-24
Que vuestro espíritu, alma y cuerpo se mantenga hasta la venida del Señor
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses. 

ERMANOS:
Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. Dad gracias en toda ocasión: esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros.
No apaguéis el espíritu. no despreciéis las profecías. Exami-nadlo todo; quedaos con lo bueno.
Guardaos de toda clase de mal. Que el mismo Dios de la paz os santifique totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, se mantenga sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo.
El que os llama es fiel, y él lo realizará.
Palabra de Dios.
Aleluya
Lc 4,18
R∫. Aleluya, aleluya, aleluya.

V∫. El Espíritu del Señor está sobre mí:
me ha enviado para evangelizar a los pobres. R∫.
EVANGELIO
Jn 1, 6-8. 19-28
En medio de vosotros hay uno que no conocéis
Lectura del santo Evangelio según san Juan.


URGIÓ un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: 
este venía como testigo, para dar testimonio de la luz,
para que todos creyeran por medio de él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
Y este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran: 
«¿Tú quién eres?».
Él confesó y no negó; confesó:
«Yo no soy el Mesías».
Le preguntaron:
«¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?».
Él dijo:
«No lo soy».
«¿Eres tú el Profeta?».
Respondió:
«No».
Y le dijeron:
«¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?».
Él contestó:
«Yo soy la voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías».»
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:
«Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».
Juan les respondió:
«Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan estaba bautizando. 

Palabra del Señor.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

DOMINGO II DE ADVIENTO: LECTURAS

DOMINGO II DE ADVIENTO
PRIMERA LECTURA
Is 40, 1-5. 9-11
Preparadle un camino al Señor
Lectura del libro de Isaías.



ONSOLAD, consolad a mi pueblo, –dice vuestro Dios–; 
hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, 
que se ha cumplido su servicio, 
y está pagado su crimen, 
pues de la mano del Señor ha recibido 
doble paga por sus pecados».
Una voz grita: 
«En el desierto preparadle 
un camino al Señor; 
allanad en la estepa 
una calzada para nuestro Dios; 
que los valles se levanten, 
que montes y colinas se abajen, 
que lo torcido se enderece 
y lo escabroso se iguale. 
Se revelará la gloria del Señor, 
y la verán todos juntos 
—ha hablado la boca del Señor—».
Súbete a un monte elevado, 
heraldo de Sión; 
alza fuerte la voz, 
heraldo de Jerusalén;
álzala, no temas, 
di a las ciudades de Judá: 
«Aquí está vuestro Dios. 
Mirad, el Señor Dios llega con poder, 
y su brazo manda.
Mirad, viene con él su salario,
y su recompensa lo precede.
Como un pastor que apacienta el rebaño,
reúne con su brazo los corderos
y los lleva sobre el pecho»;
cuida él mismo de las ovejas que crían».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 (R∫.  8)
R∫. Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación.

V∫. Voy a escuchar lo que dice el Señor: 
«Dios anuncia la paz 
a su pueblo y a sus amigos.» 
La salvación está ya cerca de sus fieles, 
y la gloria habitará en nuestra tierra. R∫.

V∫. La misericordia y la fidelidad se encuentran, 
la justicia y la paz se besan; 
la fidelidad brota de la tierra, 
y la justicia mira desde el cielo. R∫.

V∫. El Señor nos dará la lluvia, 
y nuestra tierra dará su fruto. 
La justicia marchará ante él, 
la salvación seguirá sus pasos. R∫.

SEGUNDA LECTURA
2 Pe 3, 8-14
Esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro.



O olvidéis una cosa, queridos míos, que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.
El Señor no retrasa su promesa, como piensan algunos, sino que  tiene paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie se pierda sino que todos accedan a la conversión.
Pero el Día del Señor llegará como un ladrón.
Entonces los cielos desaparecerán estrepitosamente, los elementos se disolverán abrasados y la tierra con cuantas obras hay en ella quedará al descubierto.
Puesto que todas estas cosas van a disolverse de este modo, ¡qué santa y piadosa debe ser vuestra conducta, mientras esperáis y apresuráis la llegada del Día de Dios!
Ese día los cielos se disolverán incendiados y los elementos se derretirán abrasados.
Pero nosotros, según su promesa, esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia.
Por eso, queridos míos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, intachables e irreprochables. 
Palabra de Dios. 
Aleluya
Lc 3, 4cd. 6
R∫. Aleluya, aleluya, aleluya.

V∫. Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.
Toda carne verá la salvación de Dios.
EVANGELIO
Mc 1, 1-8
Allanad los senderos del Señor
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.


OMIENZA el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. 
Como está escrito en el profeta Isaías: 
«Yo envío a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino; voz del que grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos”»;
se presentó Juan en el desierto bautizando y predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Acudía a él toda la región de Judea y toda la gente de Jerusalén. Él los bautizaba en el río Jordán y confesaban sus pecados.
Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
Y proclamaba:
«Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Palabra del Señor.

DOMINGO I DE ADVIENTO: LECTURAS

DOMINGO I DE ADVIENTO
PRIMERA LECTURA
Is 63, 16c-17. 19c; 64, 2b-7
¡Ojalá rasgases el cielo y descendieses!
Lectura del libro de Isaías.


Ú, Señor, eres nuestro padre,
tu nombre de siempre es «nuestro Libertador».
¿Por qué nos extravías, Señor, de tus caminos 
y endureces nuestro corazón para que no te tema?
Vuélvete, por amor a tus siervos 
y a las tribus de tu heredad.
¡Ojalá rasgases el cielo y descendieses. 
En tu presencia se estremecerían las montañas. 
«Descendiste, y las montañas se estremecieron».
Jamás se oyó ni se escuchó,
ni ojo vio un Dios, fuera de ti,
que hiciera tanto por el que espera en él.
Sales al encuentro
del quien practica con alegria la justicia 
y, andando en tus caminos se acuerda de ti.
He aquí que tú estabas airado
y nosotros hemos pecado. 
Pero en los caminos de antiguo
seremos salvos.
Todos éramos impuros, 
nuestra justicia era un vestido manchado; 
todos nos marchitábamos como hojas, 
nuestras culpas nos arrebataban como el viento.
Nadie invocaba tu nombre 
nadie salía del letargo para adherirse a ti;
pues nos ocultabas tu rostro 
y nos entregabas al poder de nuestra culpa.
Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre, 
nosotros la arcilla y tú nuestro alfarero: 
todos somos obra de tu mano.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial 
Sal 79, 2ac y 3b. 15-16. 18-19 (R∫.: 4)
R∫. Oh Dios, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve. R∫.

V∫. Pastor de Israel, escucha, 
tú que te sientas sobre querubines, resplandece. 
Despierta tu poder y ven a salvarnos. R∫.

V∫. Dios de los ejércitos, vuélvete: 
mira desde el cielo, fíjate, 
ven a visitar tu viña, 
Cuida la cepa que tu diestra plantó, 
y al hijo del hombre que tú has fortalecido. R∫.

V∫. Que tu mano proteja a tu escogido, 
al hombre que tú fortaleciste. 
No nos alejaremos de ti; 
danos vida, para que invoquemos tu nombre. R∫.
SEGUNDA LECTURA
1 Cor 1, 3-9
Aguardamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.


ERMANOS:
A vosotros, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Doy gracias a mi Dios continuamente por vosotros, por la gracia de Dios que se os ha dado en Cristo Jesús; pues en él habéis sido enriquecidos en todo: en toda palabra y en toda ciencia; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo, de modo que no carecéis de ningún don gratuito, mientras que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.
Él os mantendrá firmes hasta el final, para que seáis irreprensibles el día de nuestro Señor Jesucristo.
Fiel es Dios, el cual os llamó a la comunión con su Hijo, Jesucristo nuestro Señor.
Palabra de Dios.
Aleluya
Sal 84, 8
R∫. Aleluya, aleluya, aleluya.

V∫. Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación. R∫.
EVANGELIO
Mc 13, 33-37
Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.


N aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
   «Estad atentos, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento.
Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.
Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.
Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!»
Palabra del Señor.