LECCIONARIO I AÑO B



LECCIONARIO
DE LA MISA
I (B)

PARA LOS DOMINGOS Y FIESTAS DEL SEÑOR
- AÑO B -


ÍNDICE DE BÚSQUEDA RÁPIDA
Domingo I de Adviento
Domingo II de Adviento
Domingo III de Adviento
Domingo IV de Adviento

NATIVIDAD DEL SEÑOR
Misa vespertina de la vigilia
Misa de medianoche
Misa de la aurora
Misa del día
La Sagrada Familia: Jesús, María y José
Santa María, Madre de Dios
Domingo II después de Navidad
La Epifanía del Señor
El Bautismo del Señor

Domingo I de Cuaresma
Domingo II de Cuaresma
Domingo III de Cuaresma
Domingo IV de Cuaresma
Domingo V de Cuaresma
Domingo de Ramos en la Pasión del Señor
Jueves Santo:
Misa vespertina de la Cena del Señor 
Viernes Santo:
Celebración de la Pasión del Señor
Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor
Vigilia Pascual en la Noche Santa
Misa del día

Domingo II de Pascua
Domingo III de Pascua
Domingo IV de Pascua
Domingo V de Pascua
Domingo VI de Pascua
Ascensión del Señor
Domingo VII de Pascua
Domingo de Pentecostés
Misa de la Vigilia
Misa del día

TIEMPO ORDINARIO
Domingo II del tiempo ordinario
Domingo III del tiempo ordinario
Domingo IV del tiempo ordinario
Domingo V del tiempo ordinario
Domingo VI del tiempo ordinario
Domingo VII del tiempo ordinario
Domingo VIII del tiempo ordinario
Domingo IX del tiempo ordinario
Domingo X del tiempo ordinario
Domingo XI del tiempo ordinario
Domingo XII del tiempo ordinario
Domingo XIII del tiempo ordinario
Domingo XIV del tiempo ordinario
Domingo XV del tiempo ordinario
Domingo XVI del tiempo ordinario
Domingo XVII del tiempo ordinario
Domingo XVIII del tiempo ordinario
Domingo XIX del tiempo ordinario
Domingo XX del tiempo ordinario
Domingo XXI del tiempo ordinario
Domingo XXII del tiempo ordinario
Domingo XXIII del tiempo ordinario
Domingo XXIV del tiempo ordinario
Domingo XXV del tiempo ordinario
Domingo XXVI del tiempo ordinario
Domingo XXVII del tiempo ordinario
Domingo XXVIII del tiempo ordinario
Domingo XXIX del tiempo ordinario
Domingo XXX del tiempo ordinario
Domingo XXXI del tiempo ordinario
Domingo XXXII del tiempo ordinario
Domingo XXXIII del tiempo ordinario
Último domingo del Tiempo ordinario: Solemnidad de nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo

SOLEMNIDADES DEL SEÑOR DEL TIEMPO ORDINARIO
Solemnidad de la Santísima Trinidad
Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo
Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

APÉNDICES
APÉNDICE I: Textos comunes para el canto del salmo responsorial
APÉNDICE II: Aclamaciones para el tiempo de Cuaresma
APÉNDICE III: Aleluya para los domingos del tiempo ordinario
APÉNDICE IV: Textos musicalizados

Índice de textos
Índice general


MISAL ROMANO
REFORMADO POR MANDATO DEL CONCILIO VATICANO II
PROMULGADO POR LA AUTORIDAD DEL PAPA PABLO VI
REVISADO POR EL PAPA JUAN PABLO II



LECCIONARIO
I (B)

PARA LOS DOMINGOS Y FIESTAS DEL SEÑOR
– AÑO B –



NUEVA EDICIÓN A PARTIR DEL TEXTO DE LA
SAGRADA BIBLIA
Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española

A. D. MMXVII




TIEMPO DE ADVIENTO

DOMINGO I DE ADVIENTO
PRIMERA LECTURA
Is 63, 16c-17. 19c; 64, 2b-7
¡Ojalá rasgases el cielo y descendieses!
Lectura del libro de Isaías.
TÚ, Señor, eres nuestro padre,
    tu nombre de siempre es «nuestro Libertador».
¿Por qué nos extravías, Señor, de tus caminos 
y endureces nuestro corazón para que no te tema?
Vuélvete, por amor a tus siervos 
y a las tribus de tu heredad.
¡Ojalá rasgases el cielo y descendieses. 
En tu presencia se estremecerían las montañas. 
«Descendiste, y las montañas se estremecieron».
Jamás se oyó ni se escuchó,
ni ojo vio un Dios, fuera de ti,
que hiciera tanto por el que espera en él.
Sales al encuentro
del quien practica con alegria la justicia 
y, andando en tus caminos se acuerda de ti.
He aquí que tú estabas airado
y nosotros hemos pecado. 
Pero en los caminos de antiguo
seremos salvos.
Todos éramos impuros, 
nuestra justicia era un vestido manchado; 
todos nos marchitábamos como hojas, 
nuestras culpas nos arrebataban como el viento.
Nadie invocaba tu nombre 
nadie salía del letargo para adherirse a ti;
pues nos ocultabas tu rostro 
y nos entregabas al poder de nuestra culpa.
Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre, 
nosotros la arcilla y tú nuestro alfarero: 
todos somos obra de tu mano.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial 
Sal 79, 2ac y 3b. 15-16. 18-19 (R∫.: 4)
R∫. Oh Dios, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve. R∫.

V∫. Pastor de Israel, escucha, 
tú que te sientas sobre querubines, resplandece. 
Despierta tu poder y ven a salvarnos. R∫.

V∫. Dios de los ejércitos, vuélvete: 
mira desde el cielo, fíjate, 
ven a visitar tu viña, 
Cuida la cepa que tu diestra plantó, 
y al hijo del hombre que tú has fortalecido. R∫.

V∫. Que tu mano proteja a tu escogido, 
al hombre que tú fortaleciste. 
No nos alejaremos de ti; 
danos vida, para que invoquemos tu nombre. R∫.

SEGUNDA LECTURA
1 Cor 1, 3-9
Aguardamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
HERMANOS:
A vosotros, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Doy gracias a mi Dios continuamente por vosotros, por la gracia de Dios que se os ha dado en Cristo Jesús; pues en él habéis sido enriquecidos en todo: en toda palabra y en toda ciencia; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo, de modo que no carecéis de ningún don gratuito, mientras que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.
Él os mantendrá firmes hasta el final, para que seáis irreprensibles el día de nuestro Señor Jesucristo.
Fiel es Dios, el cual os llamó a la comunión con su Hijo, Jesucristo nuestro Señor.
Palabra de Dios.
Aleluya
Sal 84, 8
R∫. Aleluya, aleluya, aleluya.

V∫. Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación. R∫.


EVANGELIO
Mc 13, 33-37
Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Estad atentos, vigilad: pues no sabéis cuándo es 
el momento.
Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.
Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.
Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!»
Palabra del Señor.
DOMINGO II DE ADVIENTO
PRIMERA LECTURA
Is 40, 1-5. 9-11
Preparadle un camino al Señor
Lectura del libro de Isaías.
«CONSOLAD, consolad a mi pueblo, 
–dice vuestro Dios–; 
hablad al corazón de Jerusalén, 
gritadle, 
que se ha cumplido su servicio, 
y está pagado su crimen, 
pues de la mano del Señor ha recibido 
doble paga por sus pecados».
Una voz grita: 
«En el desierto preparadle 
un camino al Señor; 
allanad en la estepa 
una calzada para nuestro Dios; 
que los valles se levanten, 
que montes y colinas se abajen, 
que lo torcido se enderece 
y lo escabroso se iguale. 
Se revelará la gloria del Señor, 
y la verán todos juntos 
—ha hablado la boca del Señor—».
Súbete a un monte elevado, 
heraldo de Sión; 
alza fuerte la voz, 
heraldo de Jerusalén;
álzala, no temas, 
di a las ciudades de Judá: 
«Aquí está vuestro Dios. 
Mirad, el Señor Dios llega con poder, 
y su brazo manda.
Mirad, viene con él su salario,
y su recompensa lo precede.
Como un pastor que apacienta el rebaño,
reúne con su brazo los corderos
y los lleva sobre el pecho»;
cuida él mismo de las ovejas que crían».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 (R∫.  8)
R∫. Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación.

V∫. Voy a escuchar lo que dice el Señor: 
«Dios anuncia la paz 
a su pueblo y a sus amigos.» 
La salvación está ya cerca de sus fieles, 
y la gloria habitará en nuestra tierra. R∫.

V∫. La misericordia y la fidelidad se encuentran, 
la justicia y la paz se besan; 
la fidelidad brota de la tierra, 
y la justicia mira desde el cielo. R∫.

V∫. El Señor nos dará la lluvia, 
y nuestra tierra dará su fruto. 
La justicia marchará ante él, 
la salvación seguirá sus pasos. R∫.
SEGUNDA LECTURA
2 Pe 3, 8-14
Esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro.
NO olvidéis una cosa, queridos míos, que para el Señor un
día es como mil años, y mil años como un día.
El Señor no retrasa su promesa, como piensan algunos, sino que  tiene paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie se pierda sino que todos accedan a la conversión.
Pero el Día del Señor llegará como un ladrón.
Entonces los cielos desaparecerán estrepitosamente, los elementos se disolverán abrasados y la tierra con cuantas obras hay en ella quedará al descubierto.
Puesto que todas estas cosas van a disolverse de este modo, ¡qué santa y piadosa debe ser vuestra conducta, mientras esperáis y apresuráis la llegada del Día de Dios!
Ese día los cielos se disolverán incendiados y los elementos se derretirán abrasados.
Pero nosotros, según su promesa, esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia.
Por eso, queridos míos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, intachables e irreprochables. 
Palabra de Dios. 
Aleluya
Lc 3, 4cd. 6
R∫. Aleluya, aleluya, aleluya.

V∫. Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.
Toda carne verá la salvación de Dios.
EVANGELIO
Mc 1, 1-8
Allanad los senderos del Señor
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
COMIENZA el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. 
  Como está escrito en el profeta Isaías: 
  «Yo envío a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino; voz del que grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos”»;
se presentó Juan en el desierto bautizando y predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Acudía a él toda la región de Judea y toda la gente de Jerusalén. Él los bautizaba en el río Jordán y confesaban sus pecados.
Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
Y proclamaba:
«Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».
Palabra del Señor.
DOMINGO III DE ADVIENTO
PRIMERA LECTURA
Is 61, 1-2a. 10-11
Desbordo de gozo con el Señor
Lectura del libro de Isaías.
EL Espíritu del Señor está sobre mí, 
porque el Señor me ha ungido.
Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres,
para curar los corazones desgarrados,
proclamar la amnistía a los cautivos,
y a los prisioneros la libertad;
para proclamar un año de gracia del Señor.
Desbordo de gozo en el Señor,
y me alegro con mi Dios:
porque me ha puesto un traje de salvación,
y me ha envuelto con un manto de justicia,
como novio que se pone la corona,
o novia que se adorna con sus joyas.
Como el suelo echa sus brotes,
como un jardín hace brotar sus semillas,
así el Señor hará brotar la justicia
y los himnos ante todos los pueblos. 
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Lc 1, 46-48. 49-50. 53-54  (R∫.: Is 61, 10b)
R∫. Me alegro con mi Dios.

R∫. Proclama mi alma la grandeza del Señor, 
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; 
porque ha mirado la humildad de su esclava. 
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones. R∫.

R∫. Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: 
su nombre es santo, 
su misericordia llega a sus fieles 
de generación en generación. R∫.

R∫. A los hambrientos los colma de bienes 
y los ricos los despide vacíos. 
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia. R∫.
SEGUNDA LECTURA
1 Tes 5, 16-24
Que vuestro espíritu, alma y cuerpo se mantenga hasta la venida del Señor
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses. 
HERMANOS:
  Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. Dad gra-cias en toda ocasión: esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros.
No apaguéis el espíritu. no despreciéis las profecías. Exami-nadlo todo; quedaos con lo bueno.
Guardaos de toda clase de mal. Que el mismo Dios de la paz os santifique totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, se mantenga sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo.
El que os llama es fiel, y él lo realizará.
Palabra de Dios.
Aleluya
Lc 4,18
R∫. Aleluya, aleluya, aleluya.

V∫. El Espíritu del Señor está sobre mí:
me ha enviado para evangelizar a los pobres. R∫.
EVANGELIO
Jn 1, 6-8. 19-28
En medio de vosotros hay uno que no conocéis
Lectura del santo Evangelio según san Juan
SURGIÓ un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: 
este venía como testigo, para dar testimonio de la luz,
para que todos creyeran por medio de él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
Y este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran: 
«¿Tú quién eres?».
Él confesó y no negó; confesó:
«Yo no soy el Mesías».
Le preguntaron:
«¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?».
Él dijo:
«No lo soy».
«¿Eres tú el Profeta?».
Respondió:
«No».
Y le dijeron:
«¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?».
Él contestó:
«Yo soy la voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías».»
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:
«Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».
Juan les respondió:
«Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan estaba bautizando. 
Palabra del Señor.
DOMINGO IV DE ADVIENTO
PRIMERA LECTURA
2 Sam 7, 1-5. 8b-12. 14a. 16
El reino de David se mantendrá siempre firme ante el Señor 
Lectura del segundo libro de Samuel.
CUANDO el rey David se asentó en su casa y el Señor le hubo dado reposo de todos sus enemigos de alrededor, 
dijo al profeta Natán:
«Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios habita en una tienda».
Natán dijo al rey:
«Ve y haz lo que desea tu corazón, pues el Señor está contigo». 
Aquella noche vino esta palabra del Señor a Natán:
«Ve y habla a mi siervo David: "Así dice el Señor: ¿Tú me vas a construir una casa para morada mía?
Yo te tomé del pastizal, de andar tras el rebaño, para que fue-ras jefe de mi pueblo Israel. He estado a tu lado por donde quiera que has ido, he suprimido a todos tus enemigos ante ti y te he hecho tan famoso como los grandes de la tierra. Dispondré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que resida en él sin que lo inquieten, ni le hagan más daño los malvados, como antaño, cuando nombraba jueces sobre mi pueblo Israel. A ti te he dado reposo de todos tus enemigos. Pues bien, el Señor te anuncia que te va a edificar una casa.
En efecto, cuando se cumplan tus días y reposes con tus pa-dres, yo suscitaré descendencia tuya después de ti. Al que salga de tus entrañas le afirmaré su reino. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo.
Tu casa y tu reino se mantendrán siempre firmes ante mí, tu trono durará para siempre"».
Palabra de Dios. 
Salmo responsorial
Sal 88, 2-3. 4-5. 27 y 29 (R∫.: Cf. 2a)
R∫.  Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

V∫. Cantaré eternamente las misericordias del Señor, 
anunciaré tu fidelidad por todas las edades. 
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, 
más que el cielo has afianzado tu fidelidad».  R∫. 

V∫.«Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo: 
Te fundaré un linaje perpetuo, 
edificaré tu trono para todas las edades». R∫. 

V∫. Él me invocará: «Tú eres mi padre, 
mi Dios, mi Roca salvadora».
Le mantendré eternamente mi favor, 
y mi alianza con él será estable. R∫. 
SEGUNDA LECTURA
Rom 16, 25-27
El misterio, mantenido en secreto durante siglos eternos, ahora se ha manifestado
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
HERMANOS:
Al que puede fortaleceros según mi Evangelio
y el mensaje de Jesucristo que proclamo, conforme a la revelación del misterio
mantenido en secreto durante silos eternos
y manifestado ahora mediante las Escrituras proféticas,
dado a conocer según disposición del Dios eterno, para que todas las gentes llegaran a la obediencia de la fe;
a Dios, único Sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios.
Aleluya
Lc 1, 38
R∫. Aleluya, aleluya, aleluya.

V∫. He aquí la esclava del Señor;
hágase en mí según tu palabra. R∫.
EVANGELIO
Lc 1, 26-38
Concebirás en tu vientre  y darás a luz un hijo
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
EN aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a
  una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen 
desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible».
María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y el ángel se retiró.
Palabra del Señor.

TIEMPO DE NAVIDAD

25 de diciembre
NATIVIDAD DEL SEÑOR
MISA DE LA VIGILIA
Estas lecturas se emplean en la misa vespertina del día 24 de diciembre, ya sea antes o después de las primeras Vísperas de Navidad.
PRIMERA LECTURA
Is 62, 1-5
El Señor te prefiere a ti
Lectura del libro de Isaías.
POR amor de Sión no callaré,
por amor de Jerusalén no descansaré,
hasta que rompa la aurora de su justicia,
y su salvación llamee como antorcha.
Los pueblos verán tu justicia,
y los reyes tu gloria;
te pondrán un nombre nuevo,
pronunciado por la boca del Señor.
Serás corona fúlgida en la mano del Señor
y diadema real en la palma de tu Dios.
Ya no te llamarán «Abandonada»,
ni a tu tierra «Devastada»;
a ti te llamarán «Mi predilecta», 
y a tu tierra «Desposada»,
porque el Señor te prefiere a ti,
y tu tierra tendrá un esposo.
Como un joven se casa con una doncella,
así te desposan tus constructores.
Como se regocija el marido con su esposa,
se regocija tu Dios contigo.
Palabra de Dios. 
Salmo responsorial
Sal 88, 4-5. 16-17. 27 y 29 (R∫.: 2a)
R∫. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.

V∫. «Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades».   R∫.

V∫. Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo.   R∫.

V∫. Él me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora».
Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable.   R∫.
SEGUNDA LECTURA
Hch 13, 16-17. 22-25
Testimonio de Pablo sobre Cristo, hijo de David
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
CUANDO Pablo llegó a Antioquia de Pisidia, se puso en pie 
en la sinagoga y, haciendo seña con la mano de que se callaran, dijo:
«Israelitas y los que teméis a Dios, escuchad:
El Dios de este pueblo, Israel, eligió a nuestros padres y multiplicó al pueblo cuando vivían como forasteros en Egipto. Los sacó de allí con brazo poderoso.
Después les suscitó como rey a David, en favor del cual dio testimonio diciendo:
"Encontré a David, hijo de Jesé,
hombre conforme a mi corazón,
que cumplirá todos mis preceptos".
Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús.
Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión antes de que llegara Jesús; y, cuando Juan estaba para concluir el curso de su vida, decía:
"Yo no soy quien pensáis, pero, mirad, viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias de los pies"».
Palabra de Dios.
Aleluya
R∫. Aleluya, aleluya, aleluya.

V∫. Mañana quedará borrada la maldad de la tierra,
y reinará sobre nosotros el Salvador del mundo. R∫.
EVANGELIO (forma larga)
Mt 1, 1-25
Genealogía de Jesucristo, hijo de David
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
LIBRO del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de
Abrahán.
Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés engendró a Esrón, Esrón engendró a Aran, Aran engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.
David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón engendró a Roboam, Roboam engendró a Abías, Ablas engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequias engendró a Manasés, Manasés engendró a Amos, Amos engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eflud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo, catorce.
La generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.
Y sin haberla conocido, ella dio a luz un hijo al que puso por nombre Jesús.
Palabra del Señor.
EVANGELIO (forma breve)
Mt 1, 18-25
María dará a luz un hijo y tú le pondrá por nombre Jesús
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
LA generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y,  antes de
vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.
Y sin haberla conocido, ella dio a luz un hijo al que puso por nombre Jesús.
Palabra del Señor.

MISA DE MEDIANOCHE
En las misas que se celebran el día de Navidad se utilizan los siguientes formularios. Se pueden elegir las lecturas más aptas de una de las tres Misas teniendo en cuenta la conveniencia pastoral de cada asamblea.
PRIMERA LECTURA
Is 9, 1-6
Un hijo se nos ha dado
Lectura del libro de Isaías.
EL pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande;
habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló.
Acreciste la alegría, aumentaste el gozo;
se gozan en tu presencia, como gozan al segar,
como se alegran al repartirse el botín.
Porque la vara del opresor, el yugo de su carga,
el bastón de su hombro,
los quebrantaste como el día de Madián.
Porque la bota que pisa con estrépito
y la túnica empapada de sangre
serán combustible, pasto del fuego.
Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado:
lleva a hombros el principado, y es su nombre:
«Maravilla de Consejero, Dios fuerte,
Padre de eternidad, Príncipe de la paz».
Para dilatar el principado, con una paz sin límites,
sobre el trono de David y sobre su reino.
Para sostenerlo y consolidarlo
con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre.
El celo del Señor del universo lo realizará.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 95, 1-2a. 2b-3. 11-12. 13 (R∫.: cf. Lc 2, 11)

R∫. Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.


V∫. Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R∫.

V∫. Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R∫.

V∫. Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R∫.

V∫. Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R∫.
SEGUNDA LECTURA
Tit 2, 11-14
Se ha manifestado la gracia de Dios para todos los hombres
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito.
QUERIDO hermano:
Se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, llevemos ya desde ahora una vida sobria, justa y piadosa, aguardando la dicha que esperamos y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo, el cual se entregó por nosotros para rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo de su propiedad, dedicado enteramente a las buenas obras.
Palabra de Dios.
Aleluya
Cf. Lc 2, 10-11
R∫.  Aleluya, aleluya, aleluya.
V∫. Os anuncio una buena noticia:
hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. R∫.
EVANGELIO
Lc 2, 1-14
Hoy os ha nacido un Salvador
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
SUCEDIÓ en aquellos días que salió un decreto del 
emperador Augusto,  ordenando que se empadronase 
todo el Imperio.
Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad.
También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.
En aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.
De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor.
El ángel les dijo:
«No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»
De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
«Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad».
Palabra del Señor.
MISA DE LA AURORA
PRIMERA LECTURA
Is 62, 11-12
Un hijo se nos ha dado
Lectura del libro de Isaías.
EL Señor hace oír esto,
hasta el confín de la tierra:
«Decid a la hija de Sión:
    Mira a tu salvador, que llega,
    el premio de su victoria lo acompaña,
    la recompensa lo precede».
Los llamarán «Pueblo santo», «Redimidos del Señor»,
    y a ti te llamarán «Buscada», «Ciudad no abandonada».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 96, 1 y 6. 11-12
R∫. Hoy brillará una luz sobre nosotros,
porque nos ha nacido el Señor.

V∫.  El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.   R∫.

V∫.  Amanece la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos, con el Señor,
celebrad su santo nombre.   R∫.
SEGUNDA LECTURA
Tit 3, 4-7
Según su propia misericordia, nos salvó
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito.
QUERIDO hermano:
  Cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor al hombre, no por las obras de justicia que hubiéramos hecho nosotros, sino, según su propia misericordia, nos salvó por el baño del nuevo nacimiento y de la renovación del Espíritu Santo, que derramó copiosamente sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro Salvador, para que, justificados por su gracia, seamos, en esperanza, herederos de la vida eterna.
Palabra de Dios.
Aleluya
Lc 2, 14
R∫. Aleluya, aleluya, aleluya.

V∫. Gloria a Dios en el cielo,
 y en la tierra paz a los hombres
de buena voluntad.   R∫.
EVANGELIO
Lc 2, 15-20
Los pastores encontraron a María y a José y al niño
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
SUCEDIÓ que, cuando los ángeles se marcharon al cielo, 
los pastores se decían unos a otros:
    «Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedidoer y que el Señor nos ha comunicado».
Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Palabra del Señor.
MISA DEL DÍA
PRIMERA LECTURA
Is 52, 7-10
Un hijo se nos ha dado
Lectura del libro de Isaías.
¡QUÉ hermosos son sobre los montes
los pies del mensajero que proclama la paz,
que anuncia la buena noticia,
que pregona la justicia,
que dice a Sión: «¡Tu Dios reina!».
Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro,
porque ven cara a cara al Señor,
que vuelve a Sión.
Romped a cantar a coro,
ruinas de Jerusalén,
porque el Señor ha consolado a su pueblo,
ha rescatado a Jerusalén.
Ha descubierto el Señor su santo brazo
a los ojos de todas las naciones,
y verán los confines de la tierra
la salvación de nuestro Dios.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 97, 1bcde. 2-3ab. 3cd-4. 5-6 (R∫.: 3cd)
R∫. Los confines de la tierra han contemplado
 la salvación de nuestro Dios.

V∫.  Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.   R∫.

V∫.  El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.   R∫.

V∫.  Los confines de la tierra han contemplado
la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad.   R∫.

V∫.  Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor.   R∫.
SEGUNDA LECTURA
Heb 1, 1-6
Dios nos ha hablado por el Hijo
Lectura de la carta a los Hebreos.
EN muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios 
antiguamente a los padres por los profetas.
En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha realizado los siglos.
Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de la Majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado.
Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: «Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy»; y en otro lugar: «Yo seré para él un padre, y el será para mi un hijo»?
Asimismo, cuando introduce en el mundo al primogénito, dice: «Adórenlo todos los ángeles de Dios».
Palabra de Dios.
Aleluya
Cf. Lc 2, 10-11
R∫. Aleluya, aleluya, aleluya.

V∫. Nos ha amanecido un día sagrado;
venid, naciones, adorad al Señor,
porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra.   R∫.
EVANGELIO (forma larga)
Jn 1, 1-18
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
EN el principio existía el Verbo,  y el Verbo estaba junto a 
Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio d él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.
Palabra del Señor.
EVANGELIO (forma breve)
Jn 1, 1-5. 9-14
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
EN el principio existía el Verbo,  y el Verbo estaba junto a 
Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Palabra del Señor.
Domingo dentro de la Octava de la Natividad del Señor
SAGRADA FAMILIA:
JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Cuando esta fiesta se celebra el día 30 de diciembre, por no haber ningún domingo entre los días 25 de diciembre y 1 de enero, antes del Evangelio se ha de elegir una sola lectura.
PRIMERA LECTURA
Eclo 3, 2-6. 12-14
Quien teme al Señor honra a sus padres
Lectura del primer libro de Eclesiástico.
EL Señor honra más al padre que a los hijos
y afirma el derecho de la madre sobre ellos.
Quien honra a su padre expía sus pecados,
y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros.
Quien honra a su padre se alegrará de sus hijos
y cuando rece, será escuchado.
Quien respeta a su padre tendrá larga vida,
y quien honra a su madre obedece al Señor.
Hijo, cuida de tu padre en su vejez
y durante su vida no le causes tristeza.
Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él
y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor.
Porque la compasión hacia el padre no será olvidada
y te servirá para reparar tus pecados.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 127, 1bc-2. 3. 4-5 (R∫.: cf. 1bc)
R∫. Dichosos los que temen al Señor
y siguen sus caminos.

V∫. Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien.   R∫.

V∫. Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa.   R∫.

V∫. Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida.   R∫.
SEGUNDA LECTURA
Col 3, 12-21
La vida de familia en el Señor
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses.
HERMANOS:
Como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia.
Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro.
El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.
Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta.
Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados en un solo cuerpo.
Sed también agradecidos. La Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente.
Cantad a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.
Y todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso agrada al Señor.
Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan el ánimos.
Palabra de Dios.
Aleluya
Col 3, 15a. 16a
R∫. Aleluya, aleluya, aleluya.

V∫. La paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón;
la palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza. R∫.
EVANGELIO
Lc 2, 22-40
El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
CUANDO se cumplieron los días de la purificación, según 
la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a 
  Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»
Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre:
«Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como un signo de contradicción — y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo,  sirviendo a Dios con ayunos y oraciones día y noche. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, Jesús y sus padres volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.
Palabra del Señor.
EVANGELIO (forma breve)
Lc 2, 22. 39-40
El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
CUANDO se cumplieron los días de la purificación, según 
la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a 
  Jerusalén para presentarlo al Señor.
Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, Jesús y sus padres volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.
Palabra del Señor.
Lecturas alternativas para los años B
PRIMERA LECTURA
Gén 15, 1-6; 21, 1-3
Uno salido de tus entrañas será tu heredero
Lectura del libro del Génesis.
EN aquellos días, el Señor dirigió a Abrán, en una visión, la 
siguiente palabra:
«No temas, Abrán, yo soy tu escudo, y tu paga será abundante».
Abrán contestó:
«Señor Dios, ¿ qué me vas a dar si soy estéril, y Eliezer de Damasco será el amo de mi casa?».
Abrán añadió:
«No me has dado hijos, y un criado de casa me heredará».
Pero el Señor le dirigió esta palabra:
«No te heredará ese, sino que uno salido de tus entrañas será tu heredero».
Luego lo sacó afuera y le dijo:
«Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas».
Y añadió:
«Así será tu descendencia».
Abrán creyó al Señor, y se le contó como justiciar.
El Señor visitó en Sara, como lo había dicho. El Señor cumplió con Sara lo que le había prometido. Sara concibió y dio a Abrahán un hijo en su vejez, en el plazo que Dios le había anunciado. Abrahán llamó Isaac al hijo que le había nacido, el que le había dado Sara.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 104, 1b-2. 3-4. 5-6. 8-9(R∫.: 7a y 8a)
R∫.  El Señor es nuestro Dios,
se acuerda de su alianza eternamente.

R∫. Dad gracias al Señor, invocad su nombre, 
dad a conocer sus hazañas a los pueblos. 
Cantadle al son de instrumentos, 
hablad de sus maravillas. R∫. 

R∫. Gloriaos de su nombre santo, 
que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder, 
buscad continuamente su rostro. R∫. 

R∫. Recordad las maravillas que hizo, 
sus prodigios, las sentencias de su boca. 
¡Estirpe de Abrahán, su siervo; 
hijos Se Jacob, su elegido! R∫. 

R∫. Se acuerda de su alianza eternamente, 
de la palabra dada, por mil generaciones; 
de la alianza sellada con Abrahán, 
del juramento hecho a Isaac. R∫. 
SEGUNDA LECTURA
Heb 11, 8.11-12.17-19
Fe de Abrahán, de Sara y de Isaac

Lectura de la carta a los Hebreos.
HERMANOS:
  Por fe, obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba.
Por fe, también Sara, cuando ya le había pasado la edad, obtuvo fuerza para fundar un linaje, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía. Y así, de uno solo y, en este aspecto, ya extinguido, nacieron hijos numerosos como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas.
Por fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac; y era su hijo único lo que ofrecía, el destinatario de la promesa, del cual le había dicho Dios: «Isaac continuará tu descendencia.»
Pero Abrahán pensó que Dios tiene poder hasta para resucitar muertos. Y así, recobró a Isaac como figura del futuro.
Palabra de Dios.
Aleluya
Hb 1, 1-2
R∫. Aleluya, aleluya, aleluya.

V∫. En muchas ocasiones habló Dios antiguamente
a los padres por los profetas.
En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo. R∫.
EVANGELIO
Lc 2, 22-40
El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
CUANDO se cumplieron los días de la purificación, según 
la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a 
  Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»
Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre:
«Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como un signo de contradicción — y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo,  sirviendo a Dios con ayunos y oraciones día y noche. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, Jesús y sus padres volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.
Palabra del Señor.
EVANGELIO (forma breve)
Lc 2, 22. 39-40
El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
CUANDO se cumplieron los días de la purificación, según 
la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a 
  Jerusalén para presentarlo al Señor.
Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, Jesús y sus padres volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.
Palabra del Señor.
1 de enero
OCTAVA DE NAVIDAD
SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS
PRIMERA LECTURA
Núm 6. 22-27
Invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel y yo los bendeciré
Lectura del libro de los Números.
EL Señor habló a Moisés:
«Di a Aarón y a sus hijos, esta es la fórmula con la que bendeciréis a los hijos de Israel:
“El Señor te bendiga y te proteja,
ilumine su rostro sobre ti
y te conceda su favor.
El Señor te muestre tu rostro
y te conceda la paz”.
Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel y yo los bendeciré».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8 (R∫.: 2a)
R∫. Que Dios tenga piedad y nos bendiga.

V∫. Que Dios tenga piedad nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.   R∫.

V∫. Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia
y gobiernas las naciones de la tierra.   R∫.

V∫. Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman
todos los confines de la tierra.   R∫.
SEGUNDA LECTURA
Gál 4, 4-7
Envió Dios a su Hijo, nacido de mujer
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas
HERMANOS:
Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos la adopción filial.
Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «¡“Abba”, Padre!». Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.
Palabra de Dios.
Aleluya
Heb 1, 1-2
R∫. Aleluya, aleluya, aleluya.

V∫. En muchas ocasiones habló Dios antiguamente
a los padres por los profetas.
En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo. R∫.
EVANGELIO
Lc 2, 16-21
Encontraron a María y a José y al niño. Y a los ocho días, le pusieron por nombre Jesús
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
EN aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia 
Belén y encontraron a María y a José,  y al niño acostado
en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
Palabra del Señor.
DOMINGO II
DESPUÉS DE NAVIDAD
PRIMERA LECTURA
Eclo 24, 1-2. 8-12
La sabiduría de Dios habitó en el pueblo escogido
Lectura del libro del Eclesiástico.
LA sabiduría hace su propia alabanza,
encuentra su honor en Dios
y se gloría en medio de su pueblo.
En la asamblea del Altísimo abre su boca
y se gloría ante el Poderoso.
«El Creador del universo me dio una orden,
el que me había creado estableció mi morada
y me dijo: “Pon tu tienda en Jacob,
y fija tu heredad en Israel”.
Desde el principio, antes de los siglos, me creó,
y nunca más dejaré de existir.
Ejercí mi ministerio en la Tienda santa delante de él,
y así me establecí en Sión.
En la ciudad amada encontré descanso,
y en Jerusalén reside mi poder.
Arraigué en un pueblo glorioso,
en la porción del Señor, en su heredad».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20 (R∫.: Jn 1, 14)

R∫. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.
O bien:
R∫. Aleluya.

V∫. Glorifica al Señor Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R∫.

V∫. Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R∫.

V∫. Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R∫.
SEGUNDA LECTURA
Ef 1, 3-6. 15-18
Él nos ha destinado por medio de Jesucristo a ser sus hijos
Lectura de la carta de San Pablo a los Efesios.
BENDITO sea el Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en Cristo
con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.
Él nos eligió en Cristo, antes de la fundación del mundo
     para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.
Él nos ha destinado por medio de Jesucristo,
     según el beneplácito de su voluntad,
     a ser sus hijos,
     para alabanza de la gloria de su gracia,
     que tan generosamente nos ha concedido en el Amado.
Por eso, habiendo oído hablar de vuestra fe en Cristo y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mis oraciones, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.
Palabra de Dios.
Aleluya
Cf. 1 Tm 3, 16
R∫. Aleluya, aleluya, aleluya.
V∫. Gloria a ti, Cristo, proclamado en las naciones;
gloria a ti, Cristo, creído en el mundo. R∫.
EVANGELIO (forma larga)
Jn 1, 1-18
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
EN el principio existía el Verbo,  y el Verbo estaba junto a 
Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio d él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.
Palabra del Señor.
EVANGELIO (forma breve)
Jn 1, 1-5. 9-14
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
EN el principio existía el Verbo,  y el Verbo estaba junto a 
Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Palabra del Señor.
6 de enero
EPIFANÍA DEL SEÑOR
Cuando la solemnidad de la Epifanía del Señor se celebra el domingo que cae entre los días 2 al 8 de enero se emplean estas mismas lecturas.
PRIMERA LECTURA
Is 60, 1-6
La Gloria del Señor amanece sobre ti
Lectura del libro de Isaías.
¡LEVÁNTATE y resplandece, Jerusalén,
 porque llega tu luz;
la gloria del Señor amanece sobre ti!
Las tinieblas cubren la tierra,
la oscuridad los pueblos,
pero sobre ti amanecerá el Señor,
y su gloria se verá sobre ti.
Caminarán los pueblos a tu luz,
los reyes al resplandor de tu aurora.
Levanta la vista en torno, mira:
todos ésos se han reunido, vienen hacia ti;
llegan tus hijos desde lejos,
a tus hijas las traen en brazos.
Entonces lo verás, y estarás radiante;
tu corazón se asombrará, se ensanchará,
porque la opulencia del mar se vuelca sobre ti,
y a ti llegan las riquezas de los pueblos.
Te cubrirá una multitud de camellos,
dromedarios de Madián y de Efá.
Todos los de Saba llegan trayendo oro e incienso,
y proclaman las alabanzas del Señor.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 71, 1bc-2. 7-8. 10-11. 12-13 (R∫.: cf. 11)
R∫. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

V∫. Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R∫.

V∫. En sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R∫.

V∫. Los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.
Los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
póstrense ante él todos los reyes,
y sírvanle todos los pueblos. R∫.

V∫. Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenla protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R∫.
SEGUNDA LECTURA
Ef 3, 2-3a. 5-6 
Ahora ha sido revelado que también los gentiles son coherederos de la promesa 
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.
HERMANOS:
Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor de vosotros, los gentiles.
Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, y partícipes de la misma promesa en Jesucristo, por el Evangelio.
Palabra de Dios.
Aleluya
Cf. Mt 2, 2
R∫. Aleluya, aleluya, aleluya.

V∫. Hemos visto salir su estrella
y venimos a adorar al Señor. R∫.
EVANGELIO
Mt 2, 1-12
Venimos a adorar al Rey
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
HABIENDO nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos
  del rey Herodes,  unos magos de Oriente se presentaron
en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judá,
no eres ni mucho menos la última
de las poblaciones de Judá,
pues de ti saldrá un jefe
que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.
Palabra del Señor.
Domingo después del 6 de enero
BAUTISMO DEL SEÑOR
En el presente año B pueden utilizarse también las lecturas que se encuentran en 112-115.
Cuando la solemnidad de la Epifanía se traslada al domingo, y este domingo cae en los días 7 u 8 de enero, por lo que la fiesta del Bautismo del Señor se traslada al lunes inmediato, antes del Evangelio se ha de elegir una sola lectura.
PRIMERA LECTURA
Is 42, 1-4. 6-7
Mirad a mi siervo, en quien me complazco.
Lectura del libro de Isaías.
ESTO dice el Señor:
«Mirad a mi Siervo, a quien sostengo;
mi elegido, en quien me complazco.
He puesto mi espíritu sobre él,
manifestará la justicia a las naciones.
No gritará, no clamará,
no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará,
la mecha vacilante no la apagará.
Manifestará la justicia con verdad.
No vacilará ni se quebrará,
hasta implantar la justicia en el país.
En su ley esperan las islas.
Yo, el Señor,
te he llamado en mi justicia,
te cogí de la mano, te formé
e hice de ti alianza de un pueblo
y luz de las naciones,
para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la cárcel,
de la prisión a los que habitan en tinieblas».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 28, lb y 2. 3ac4. 3b y 9c-10 (R∫.: 11b)
R∫. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

V∫. Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R∫.

V∫. La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R∫.

V∫. El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio,
el Señor se sienta como rey eterno. R∫.
SEGUNDA LECTURA
Hch 10, 34-38 
Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
EN aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
«Ahora comprendo con toda verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la Buena Nueva  de la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.
Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él».
Palabra de Dios.
Aleluya
Cf. Mc 9, 7
R∫.  Aleluya, aleluya, aleluya.

V∫. Se abrieron los cielos y se oyó la voz del Padre:
«Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo». R∫.
EVANGELIO
Mc 1, 7-11
Tú eres mi Hijo amado, mí predilecto
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
EN aquel tiempo, proclamaba Juan:
«Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no
merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».
Y sucedió que por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado en el Jordán.
Apenas salió del agua, vio rasgarse los cielos y al Espíritu que bajaba hacia él como una paloma. Se oyó una voz desde los cielos:
«Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».
Palabra del Señor.
Lecturas alternativas para los años B
PRIMERA LECTURA
Is 55, 1-11
Acudid por agua; escuchadme, y viviréis
Lectura del libro de Isaías.
ESTO dice el Señor:
«Sedientos todos, acudid por agua, 
venid, también los que no tenéis dinero:
comprad trigo, comed, venid y comprad 
sin dinero y de balde, vino y leche.
¿Por qué gastar dinero en lo que no alimenta, 
y el salario en lo que no da hartura?
Escuchadme atentos y comeréis bien, 
saborearéis platos sustanciosos.
Inclinad vuestro oído, venid a mí:
 escuchadme, y viviréis.
Sellaré con vosotros una alianza perpetua, 
las misericordias firmes hechas a David:
lo hice mi testigo para los pueblos, 
guía y soberano de naciones;
Tú llamarás a un pueblo desconocido, 
un pueblo que no te conocía correrá hacia ti;
porque el Señor, tu Dios, 
el Santo de Israel te glorifica.
Buscad al Señor mientras se deja encontrar,
invocadlo mientras está cerca.
Que el malvado abandone su camino, 
y elmalhechor sus planes;
que se convierta al Señor, y él tendrá piedad, 
a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Porque mis planes no son vuestros planes,
vuestros caminos no son mis caminos 
—oráculo del Señor—.
Cuanto dista el cielo de la tierra,
así mis caminos de los vuestros, 
y mis planes de vuestros planes.
Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, 
y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, 
de fecundarla y hacerla germinar, 
para que dé semilla al sembrador 
y pan al que come, 
así será mi palabra que sale de mi boca: 
no volverá a mí vacía, 
sino que cumplirá mi deseo 
y llevará a cabo mi encargo».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Is 12, 23. 4bcd. 56 (R∫.: 3)
R∫.  Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

V∫. «El Señor es mi Dios y Salvador: 
confiaré y no temeré, 
porque mi fuerza y mi poder es el Señor, 
él fue mi salvación».
Y sacaréis aguas con gozo 
de las fuentes de la salvación. R∫. 

V∫. «Dad gracias al Señor, 
invocad su nombre, 
contad a los pueblos sus hazañas, 
proclamad que su nombre es excelso». R∫. 

V∫. Tañed para el Señor, que hizo proezas, 
anunciadlas a toda la tierra; 
gritad jubilosos, habitantes de Sión: 
«Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel». R∫. 
SEGUNDA LECTURA
1 Jn 5, 1-9
El Espíritu, el agua y la sangre
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.
QUERIDOS hermanos:
Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a aquel que da el ser ama también al que ha nacido de él.
En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos.
Pues en esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe.
¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
Este es el que vino por el agua y la sangre: Jesucristo. No sólo en el agua, sino en el agua y en la sangre; y el Espíritu es quien da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre, y el testimonio de los tres es único. Si aceptamos el testimonio humano, mayor es el testimonio de Dios. Pues este es el testimonio de Dios, que ha dado testimonio acerca de su Hijo.
Palabra de Dios.
Aleluya
Jn 1, 29
R∫.  Aleluya, aleluya, aleluya.

V∫. Vio Juan a Jesús que venía hacia él, y exclamó:
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». R∫.
EVANGELIO
Mc 1, 7-11
Tú eres mi Hijo amado, mí predilecto
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
EN aquel tiempo, proclamaba Juan:
«Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no
merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».
Y sucedió que por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado en el Jordán.
Apenas salió del agua, vio rasgarse los cielos y al Espíritu que bajaba hacia él como una paloma. Se oyó una voz desde los cielos:
«Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».
Palabra del Señor.

El domingo posterior a la fiesta del Bautismo del Señor se inician las lecturas de los domingos del tiempo ordinario (273ss).
TIEMPO DE CUARESMA





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